La historia de la platerìa peruana es antiquìsima, se han encontrado piezas de plata de 2500 años de antigüedad. Para los indígenas no era una novedad el trabajo con metales, en la era precolombina hacían soldaduras, algo que los europeos desconocían. ¿Cómo lo hacían? Prendían un mechero y soplaban el fuego a través de un tubito. Así, había en América vestidos de plata, collares y otros objetos. Lo interesante era que no precisaban excavar: usaban oro, plata y cobre que afloraban. La plata estaba relacionada con la Luna, con lo femenino, con la noche. En 1545 los españoles descubrieron el cerro Rico, en Potosí. Y la historia de la zona quedó sellada con la de la plata. El cerro Rico es la reserva natural de plata más grande del mundo y generó a su alrededor mucha actividad: entre 1610 y 1630 tenía ciento sesenta mil habitantes, mientras que en Londres vivían cien mil personas. A mediados del siglo XVI salieron para España los primeros envíos del mineral: dos mil llamas llevaron siete mil setecientas setenta y una barras de plata hasta Arequipa, donde fueron embarcadas. La ciudad de Ayacucho por esos tiempos se llamaba San Juan de la Frontera de Huamanga y resultó imprescindible en la extracción de plata porque cerca de allí hallaron mercurio, un material que los españoles precisaban para la extracción de la plata. Los españoles que se instalaron en Ayacucho fueron mayoritariamente andaluces, con la estética mora muy incorporada, y pronto fueron artesanos de la filigrana. A partir del siglo XVII comienza a darse forma en Perú a toda una producción con características propias. La calidad se ve en el trabajo de las minucias, en el pequeño detalle, y asì se incorporò otra modalidad, la orfebrería, es decir objetos útiles y de cierto tamaño.
En la pròxima entrada, La plata peruana en los ùltimos 3 siglos, se agregaràn otros datos de la increìble evoluciòn del trabajo con este metal precioso. Para mayor informaciòn, escribir a karinagottig@gmail.com


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